“La locura no tiene cura”

Pocas veces me había sentido tan identificado leyendo un artículo en un blog. Por que será que los corredores somos tan cabezotas. 

Si quieres reírte un poco de ti mismo te recomiendo esta entrada de runners.es 

Las 20 locuras del corredor popular

FREAKY RUN

HAY VECES QUE A LOS CORREDORES SE NOS VA LA PINZA

Por 

Ricard Fernández/Isidro López

 el Lunes, 20-10-2014 en

Ser corredor ya implica de por sí ser considerado alguien no demasiado cuerdo por el resto de la población mundial. Está claro que el mero hecho de salir a correr es calificado por muchos -normalmente personas sedentarias- como un acto de enajenación mental. Y es que en el momento en el que la mayoría llega a casa para descansar, tumbarse en el sofá, picar algo y ver la tele, nosotros, los runners, nos cambiamos de ropa y salimos a la calle a correr. (Una vez leído un par de veces, la verdad es que parte de razón tienen. Con lo bien que se está en el sofá…)
Sin embargo, dentro de nuestra comunidad runnera, como en todo, hay diferentes grados de locura. Los hay que llevamos nuestra pasión un poco más allá de lo que a priori sería recomendable, pero bueno, siempre nos podemos excusar diciendo que precisamente esa es la esencia de lo que hacemos. Es nuestro estilo de vida. Como corredores que somos seguro que alguna vez habéis hecho, o habéis visto hacer a alguno de vuestros colegas, alguna de estas locuras, digamos, transitorias. A ver en cuántas os sentís identificado:
1.- Salir a correr diluviando
Esta es un clásico. Ya no sólo nos conformamos con salir a correr un día normal que también se nos ocurre hacerlo bajo la lluvia. Y encima, nos repetimos cada vez la frasecita (que no sabemos quién la inventó, pero seguramente fue producto de la fiebre) de: “este entreno vale por dos, los demás no van a entrenar y yo sí”. Normalmente suele valer por -7, ya que después te tiras una semana en cama con los mocos colgando. Eso sí, antes también hemos colgado una fotico en el Instagram con las zapas hechas un asco. Mojadas, barro… Un poco de #postureorunner siempre va bien.

2.- Salir a full en una carrera sin entrenar

Lo sabes, eres consciente, no has entrenado a duras penas en los últimos tres meses, no estás preparado. Pero ya estabas apuntado desde hace tiempo a esa carrera y decides tomártelo como un entreno y salir tranquilo. ¡Pam! pistoletazo de salida… primer kilómetro a tope “pues no estoy tan mal, el descanso me ha sentado bien, voy a apretar más” Un par de minutos más tarde no sabes si estás corriendo o estás reptando. ¿Por qué regla de tres nos pensamos que sin entrenar podemos mantener el mismo ritmo (o incluso superior) que después de haber entrenado? Bañito de humildad y para casa a pensar en retomar el plan de entrenamiento.

3.- Entrenar lesionado

Descansa si te duele, escucha tu cuerpo… Y una leche!!! Eso lo dejamos para los demás. Somos unos ansias y nos gusta sufrir. Y a la que no podemos entrenar porque nos duele algo, nos cuesta parar. Así que acabamos saliendo a escondidas a hacer alguna animalada para compensar los días perdidos. Nuestro argumento es “¡o me curo o reviento!” Normalmente revientas.

4.- Reto heroico sin entrenar

“Si Jesus Calleja preparó una maratón en un mes, yo también puedo hacerlo”. Bueno, nosotros no contamos con la magia de la televisión. Normalmente estos retos siempre se plantean estando en grupo y tras las mágicas palabras… “No hay huevos de…” Lo único que te puede pasar es que el muro en vez de encontrártelo en el km 30 (en el caso de un maratón), te lo encuentres en el km7 y sin nadie que te esté grabando.

5.- Coger vacaciones para ir a hacer una ruta

Llega ese tan ansiado momento, unos días libres en los que la mayoría los utilizaría para tumbarse a la bartola y no hacer nada. Playa, pulserita y a tomar mojitos. Nosotros, en cambio, no… ¡¡¡para qué!!! Mucho mejor irnos a alguna montaña para hacer un GR por etapas de 30km diarios corriendo y descansar por la tarde con una tirada de bicicleta. Para reafirmarnos en lo que hacemos colgamos 500 fotos en el facebook y le llamamos “Turismo Running”.

6.-Tres carreras en un fin de semana

“Una porque van mis amigos, otra porque es cerca de casa y otra por… no sé, porque me apunté y no caí en que me coincidía el mismo fin de semana con las otras dos”. Hombre, está bien competir de vez en cuando para ver cómo estamos, pero quizá no hace falta que nos excedamos a no ser que el objetivo sea ir a unos Juegos Olímpicos y entonces queramos preparar la ronda previa, la semifinal y la final.

7.-Desplazarse 120km para correr una carrera de 10k o de 5k

Buenísimo. Madrugón del 15 y ruta en coche de dos horas para correr… como mucho 40 ó 50 minuto Con la cantidad de carreras que hay en el calendario hoy en día cerca de casa, ya tiene delito irse tan lejos a correr. Quizá es que te han dicho que es un circuito muy rápido y que se hace marca fijo. En la luna la gravedad es menor y de un salto podemos avanzar muchos metros. Ya puestos podrían organizar una carrera allí. (organizadores de carreras… QUIETOS PARAOS!!! Era broma!!!).

8.- Pegarte 1h a tope el día antes de una carrera

Llevas preparando esa cita todo el año, te encuentras bien, llegas a tope, estás hipermotivado. Sales a rodar un poco para estirar las piernas porque mañana es el gran día. “Qué bien voy, estoy a tope, voy sobrado, acelero un poco más, me pasa el tiempo volando” y… acabas haciendo 15km a ritmo alegre. “Estoy que me salgo”, piensas. Sí, al día siguiente fijo que te sales, pero de la carrera.

9.-Ir más rápido en el calentamiento que en la carrera

Y en eso que una hora antes de la carrera te encuentras en la zona de la salida con tus amigos/rivales (no lo niegues, a los primeros que quieres ganar es a los de tu grupo de entreno). Os saludáis y decidís calentar juntos. Para intimidar al personal no se te ocurre otra cosa que incrementar el ritmo. “Se te ve fino” te dicen asustados. Sí, sí, fino hasta que den la salida y llegues a ella habiendo gastado medio depósito de gasolina. Más que calentar te has churrascado. ¡Qué duros se van a hacer los últimos kilómetros! Menos mal que tienes tiempo de sobra para inventarte alguna excusa o zona del cuerpo que te duele y te ha impedido seguir a ritmo.

10.- Apuntarte a una carrera de trail cuando ni siquiera tienes un calzado adecuado

Claro, las carreras de montaña es lo que está ahora de moda, ¿no? “Pues venga yo también me apunto. Además, van algunos colegas y al final te dan un bocadillo de butifarra. Anda ¿y esas zapas que lleva todo el mundo tan reforzadas y con taquitos en la suela?” Y tú con tus voladoras con la suela lisa y bien gastadita, prepárate a una nueva experiencia: el patinaje-running.

11.- Apuntarte a una nocturna sin frontal

“No lo necesito, me conozco el camino o ya me pondré detrás de alguien que me ilumine el camino”, se ha oído decir a alguno. El problema es cuando ese alguien se te escapa y te quedas solo. Bienvenido a una nueva dimensión: despídete de tus dientes.

12.- Hacer series el día siguiente de una competición porque consideras que podrías haberlo hecho mejor

Muy típico también. La carrera del domingo no te ha salido como esperabas, pero seguro que te esforzaste al máximo. Lo lógico sería recuperarse bien, descansar y volver paulatinamente a los entrenos, digo lo lógico. Pero no, estás cabreado. Sientes que tuviste un mal día y quieres llegar a la próxima carrera a tope. “Se van a enterar. Tuve un mal día, pero esto lo soluciono yo con 10 series de 1000”. Luego vienen las sobrecargas sin saber por qué.

13.- 20 km una hora más tarde de que el fisio te diga que tendrías que hacer reposo por sobrecarga

 “Pero qué sabrá ese tío de lo que yo necesito… Descansar ahora que estoy a tope, dice. No, hombre no, mejor salgo a rodar a piñón y ya si eso estiraré un poco, me tomaré un antiinflamatorio y me pondré crema del frío, que eso lo cura todo”. ¡Catacrack! Ala, un mes roto.

14.- Levantarte a las 5 de la mañana un domingo para ir a entrenar o a competir

Suena el despertador o a veces no hace falta ni que suene. Estás preparado. Saltas como un resorte de la cama. Con sueño, sí, pero feliz. Tienes carrera o tirada larga. El desayuno, el material… todo preparadito y de buen humor La paradoja del corredor: levantarse más pronto un día de fiesta que uno de trabajo.

15.- Hacer experimentos con la alimentación un día antes de la carrera

He leído que… me han dicho… uno una vez comentó, vi por la tele a alguien contando… ,y no se te ocurre otra cosa que cambiar tus hábitos y arriesgar. Desayunar, comer, beber… algo a lo que tu cuerpo no está acostumbrado con el objetivo de petarlo en la carrera. Sales a correr y no te sale tan bien como el que combinaba para el desayuno quinoa india con miel del Sáhara mezclado con tres gotas de emulsión de coco del sud del Caribe. Después te das cuenta de que quizás los resultados vienen no por lo que se cena o desayuna, sino por lo que cada uno entrena.

16.- Leer Born to Run y salir a correr descalzo o comprarse unas zapas minimalistas y hacer series con ellas el primer día

A veces nos imbuimos tanto en un libro que nos creemos de verdad que somos Tarahumaras. Y te das cuenta que no “¿El periodo de adaptación? ¿Eso qué es?”

17.-Creerse Kilian Jornet



Esta es una de las peores locuras que nos dan. Nos cuesta entender que disfrazarse y dar ridículos brincos por la montaña no es lo mismo que lo que hace él. Eso es como ponerse un gorro de papel, la mano en la tripa y creerse Napoleón.

18. – Apuntarte a todas las carreras y no ir a ninguna

El síndrome del dedo roto. Qué fácil es hacer clic en el ratón.

19.- Correr disfrazado

¿En qué momento? ¿Pero en qué momento se nos ocurre correr disfrazados? Y peor aún ¿En qué momento se nos ocurre correr disfrazados un maratón? No es lo suficientemente costoso hacer 42 km que encima se nos pasa por la cabeza hacerlo disfrazado de spiderman, de marmota o de lo que se nos ocurra… ¡¡¡Eso debería ser delito!!! Retirada de dos años del carnet del buen corredor.

20.- Explícanos la tuya

Esta la dejamos libre para que nos cuentes tus locuras de corredor, que seguro que tienes las tuyas!!!

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